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El Nacimiento virginal de Jesús

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EL NACIMIENTO VIRGINAL de Jesus

El relato de la concepción y nacimiento de Cristo no deja margen para la idea de que Él ‘pre-existió’ físicamente. Por lo tanto, la creencia en la ‘preexistencia’ nos lleva a concluir que Cristo de algún modo descendió y entró en las entrañas de María. Hemos explicado anteriormente el concepto de la ‘preexistencia’ y el concepto de la ‘precognición’ de Dios, para no dar falsas doctrinas a esta compleja teología, que es totalmente ajena a la enseñanza de la Escritura. 

El relato del comienzo de Cristo no da ninguna razón para pensar que salió del cielo como una persona y entró en María. La falta de comprensión y evidencia en este sentido se convierte en un gran ‘eslabón perdido’ en muchas de las doctrinas mal enseñadas y torcidas por hombres ministros del engaño.

El principio de la ‘existencia’ de Jesús fue así: El ángel Gabriel apareció a María con el mensaje de que “concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo... Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón [es decir, ella era virgen]. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lc. 1:31-35).

Dos veces se recalca que Jesús sería el Hijo de Dios al nacer; evidentemente, el Hijo de Dios no existía antes de su nacimiento. Una vez más, se debe tomar nota de los muchos casos de tiempo futuro —por ejemplo, “será grande”. Si Jesús ya existía físicamente cuando el ángel le dijo esas palabras a María, Él ya era grande. Jesús también fue el “linaje” de David (Ap. 22:16), la palabra griega ‘genos’ implica que Jesús ‘se generó’ de David. Pero Él nació “de” María (Lc. 1:35).

Explicar esto es fundamental, ya que la promesa de David referente a Cristo hace imposible su existencia física en la época en que se hizo la promesa: “Yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entra-ñas... yo le seré a Él padre, y Él me será a mí hijo” (2S. 7:12, 14). Note el tiempo futuro que se usó aquí. En vista de que Dios sería el Padre de Cristo, es imposible que el Hijo de Dios haya podido ya estar en existencia en aquel período de tiempo en que se hizo la promesa. Que esta simiente “procederá de tus entrañas” muestra que Él habría de ser un descendiente literal y físico de David. “En verdad, juró HaShem a David... De tu descendencia pondré sobre tu trono” (Sal. 132:11). Salomón fue el cumplimiento básico de la promesa, pero como él ya estaba físicamente en existencia al tiempo de esta promesa (2S. 5:14), el principal cumplimiento de esta promesa acerca de que David tendría un descendiente físico que sería el Hijo de Dios, debe referirse a Cristo (Lc. 1:31-33). “Levantaré a David renuevo justo” (Jer. 23:5), es decir, el Mesías.

LA CONCEPCIÓN DE JESÚS--- Por medio del Espíritu Santo que actuó sobre María, ella pudo concebir a Jesús sin haber tenido relación con un hombre. De modo que José no fue el padre de Jesús. Debe entenderse que Jesús fue el Hijo de Dios, no el Hijo del Espíritu Santo. Por medio del uso que Dios hizo de su Espíritu sobre María, “por lo cual también el Santo Ser” que había de nacer de ella, fue “llamado Hijo de Dios” (Lc. 1:35). El uso del termino ‘por lo cual’ implica, que si el Espíritu Santo no hubiera actuado sobre las entrañas de María, Jesús, el Hijo de Dios, no podría haber tenido existencia. Que Jesús fue “concebido” en las entrañas de María (Lc. 1:31) es también prueba de que no puede haber existido físicamente antes de este tiempo. Si ‘concebimos’ una idea, esta comienza a operar dentro de nosotros. Asimismo, Jesús fue concebido dentro de las entrañas de María —allí empezó su proceso como feto, tal como cualquier otro ser humano.

En Juan (3:16), el más famoso versículo de la Biblia, consigna que Jesús fue el “Hijo Unigénito” de Dios. Millones de personas que recitan este versículo no meditan en lo que implica su origen en Dios (Col. 1:15-17), y su ‘existencia comenzó’ cuando fue concebido en las entrañas de María. Si Jesús fue ‘engendrado’ por Dios como su Padre, esta es una clara evidencia de que Jesús fue “el Logos de Dios” en su origen y por lo tanto Él (Padre) su ‘Progenitor’ y también su Dios (Sal. 22:9-10), mas no creado, como lo fue Adán originalmente. Así se explica la íntima asociación de Dios con Jesús —“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo” (2Co. 5:19). Que Cristo fue engendrado por Dios, más bien que haber sido creado del polvo. Esto ayuda también a explicar su natural aptitud para los caminos de Dios su Padre. Isaías (49:5-6) contiene una profecía referente a Cristo como la luz del mundo, lo que Él cumplió (Jn. 8:12). Se le describe como meditando en “HaShem... que me formó desde el vientre para ser su siervo”. Por lo tanto, Cristo fue “formado” por Dios en el vientre de María, por medio del poder de su Espíritu Santo. Las entrañas de María fue evidentemente el lugar del origen físico de Cristo para su concepción. Existe también en el Salmos (22), donde se profetiza los pensamientos de Cristo en la cruz. Él consideró que Dios “me sacó del vientre... sobre ti fui echado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios” (Sal. 22:9-10). Cuando estaba muriendo, Cristo recordó sus orígenes al recitarlo (Sal. 22:1; Mt. 27:46; Mr. 15:34 —Creo que recordarlo, era también recordar que en el vientre de su madre María, había sido formada su existencia por el poder de Dios).

La descripción misma acerca de María en los evangelios como la “madre” de Cristo (pero no la madre de Dios el Padre), ya que el mismo Jesús reconoce a Dios como su verdadero Padre. Destruyendo cualquier otro tipo de doctrina referente a la esencia de Cristo y de Dios su Padre. María era un ser humano normal, con padres humanos normales. Esto queda demostrado por el hecho de que ella tenía una prima, quien dio a luz a Juan el Bautista, un hombre común (Lc. 1:36). La idea católica romana de que María no era de naturaleza humana común significa que Cristo no podría haber sido tanto “Hijo del Hombre” como “Hijo de Dios”. Estos son sus frecuentes títulos por todo el Nuevo Testamento. Fue el “Hijo del Hombre” por razón de tener una madre totalmente humana, e “Hijo de Dios” debido a la acción sobrenatural de Dios sobre María por medio del Espíritu Santo (Lc. 1:35), significando que Dios era su Padre. Este hermoso arreglo queda anulado si María no fue una mujer normal; además esta ‘concepción virginal’ en su tiempo, causó grandes conflictos dentro de los judíos, como es el caso de José (esposo de María —Mt. 1:18-25), y como fue también para muchos judíos (Jn. 8:41 —que reprocharon su nacimiento al decir que era hijo de fornicación).

Hay un principio especial de Dios, que nosotros no podemos desestimar, y es que no existe un hombre que nacido de la relación entre un hombre y una mujer sea puro e inmaculado. La Biblia dice: “¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie... ¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y para que se justifique el nacido de mujer?... ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?” (Job 14:4; 15:14; 25:4). Esto pone fin a cualquier idea acerca de que sea posible una inmaculada concepción, ya sea de María o de Jesús. Como María nació de hombre y mujer, por tener padres humanos normales, debe haber tenido nuestra naturaleza humana, mortal y corruptible, naturaleza que transfirió a Jesús, el cual fue “nacido de mujer” (Gá. 4:4). El lenguaje de que fue “nacido” por medio de María es mayor evidencia de que Él no pudo haber existido físicamente sin haber nacido de ella. El Diaglotón vierte Gálatas (4:4) así: “Habiendo sido producido de una mujer”. El Salvador iba a ser ‘la simiente de la mujer’ (Gn. 3:15), ocurriendo esta promesa en el contexto de los registros en Génesis de muchas genealogías basadas en hombres.

Los relatos del evangelio frecuentemente indican el carácter humano de María. Cristo tuvo que reconvenirla por lo menos tres veces por su falta de percepción espiritual (Lc. 2:49; Jn. 2:4); ella no entendió todo lo que Él decía (Lc. 2:50). Esto es exactamente lo que esperaríamos de una mujer que era de naturaleza humana cuyo hijo era el ‘Hijo de Dios’ y por lo tanto más espiritualmente perceptivo que ella, aunque Él también compartió la naturaleza humana.

José tuvo relaciones con María después del nacimiento de Cristo (Mt. 1:25), y no hay razón para pensar que ellos no tuvieran de ahí en adelante una relación marital normal (sino, ¿como podriamos tomar como ejemplo esta sagrada familia, donde el esposo no cumpla como esposo y lo mismo la mujer?. Por esto se hace mención acerca de la “madre y sus hermanos” de Cristo (Mt. 12:46-47; 13:55-57; Mr. 3:31-32; 6:3-4; Lc. 8:19-20; 2Jn. 1-5) implicaría que María tuvo otros hijos después de Jesús. Jesús fue sólo “su primogénito” (Mt. 1:25; Lc. 2:7). Por consiguiente, la enseñanza católica de que María siguió siendo virgen y que luego ascendió al cielo no tiene absolutamente ningún apoyo bíblico. Además hay que recordar que Maria es judia, y vivió y cumplio su tradición hebrea, como dice la Escritura: “… (Como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor)…” (Lc. 2:23; Ex. 13:2, 12). Lo importante es entender que significa ‘abrir matriz’, en el contexto hebreo. ‘Abrir matriz’ viene del hebreo ‘PITRÁ’ que significa ‘FISURA’ y proviene de la raíz hebrea ‘PATÁR’ que significa ‘PARTIR o ESTALLAR’; así también en el griego se usa la palabra ‘DIANOÍGO’ que significa ‘ABRIR COM-PLETAMENTE’, y viene de las raíces griegas ‘DIÁ’ que significa ‘CANAL o ABERTURA’ y ‘ANOÍGO/OÍGO’ que significa ‘ABRIR —relacionado a una boca’, y ‘DESTAPAR —algo que se abrió’.

Lo anterior nos demuestra que María fue virgen para concebir, pero después de su alumbramiento o nacimiento de Jesús dejo de ser virgen como cualquier mujer. Esto no implica que NO SE CREA EN LA CONCEPCIÓN VIRGINAL DE JESUS, ya que esto era la ‘señal’ de lo que Dios verdaderamente profetizó: “…He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Is. 7:14).

Como un ser humano de naturaleza mortal, María debió haber envejecido y fallecido; aparte de esto leemos en Juan (3:13) que “nadie subió al cielo”, ni aún David que tuvo ante Dios un pacto perpetuo (Hch. 2:29, 34). El hecho de que Cristo tuvo naturaleza humana (véase He. 2:14-18; 5:7-9; Ro. 8:3) significa que su madre debe haberla tenido también, ya que su 'Padre' no la tuvo. Ella (María) se consideró a sí misma como “la sierva [sirviente femenina] del Señor” (Lc. 1:38, compárese con Sal. 86:16) —no como ‘la madre de Dios’, y que con su ‘bajeza’ (su estado de depresión y humillación por la premura de su estado (Lc. 1:39, 48), al saber que José quería abandonarla (Mt. 1:19 —Jn. 8:41).

Esto demuestra en María su verdadera humanidad, humildad, entrega, sacrificio y obediencia a Dios.

POR ESTO SERÁS BIENAVENTURARA ENTRE TODAS LA MUJERES.

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